lunes, 21 de enero de 2013

Pantalones Simeón


No era su primer empleo.
Antes cosía por su cuenta
pero los pantalones estaban mejor pagados.
Casi cien pesetas por pieza.
Sin asegurar, claro.
Era mi hermano con doce años el que los entregaba casi siempre.
Y a la vuelta se compraba un helado o una librita Xan.
Cuando lo dejó -los autobuses dejaron de ir al centro y los viajes le salían demasiado caros- el jefe la visitó ofreciéndole más.

Esa vez dijo no.

domingo, 20 de enero de 2013

primera y mágica

tus inocentes músculos

pocas palabras

de momento muy pocas palabras

no nos llega el aire

te sostengo la chaqueta

te devuelvo la chaqueta

tus dedos

oh no, voy a decirlo

tus dedos en mi piel

y tus ojos como algo muy ácido

queman duelen

oh

y ese eterno y doloroso segundo

antes


sábado, 19 de enero de 2013

viernes, 4 de enero de 2013

Cielo rosa

Hoy hay una luz preciosa en esta ciudad. Paseo por las calles sin prisa, cada vez más despacio, no quiero volver a casa. Disfruto a tope, hago fotos, se me ocurren cosas.




Después de 3 horas empiezo a bajar de donde estaba. Llevo todo el día sin hablar con nadie. Solo a una dependienta le pregunto si tiene este modelo en el 38.
Vuelvo a casa a ponerme otra ropa y medias para probarme aquellos zapatos, llego con los restos de la ilusión que sentí en la tienda. Me paro frente a la ventana y veo este cielo.




¿Echaré de menos este lugar?, ¿echaré de menos esas montañas que se ven al fondo? Me lleno de la tristeza de los sábados. Me sale un pequeño ruido al llorar. Y los zapatos, la gente, la calle, las cosas... me importan ya poco. ¿Me controlo? ¿me abandono? No sé qué haré hoy. Exploro todas las posibilidades de sufrir.

(No me gusta acabar así. Quiero risas. Voy a ver vídeos de bebés riendo en youtube y luego vuelvo a escribir otra cosa)