Para Martín López-Vega
- ¿Cómo está usted?
- Querrá decir cómo están ustedes...
- Yo no veo a nadie más.
- ¿No vió usted a mi abuela?
- Sí, la vi, pero ahora no la veo.
- Quizá esté llamando a las puertas del cielo.
- ¿Ha muerto?
- No, pero cuando queda con el hombre de la pandereta
dice que es como estar allí.
- Ah, ¿Y pasó usted por su casa?¿Cómo la encontró?
- Bien.
- No la oigo.
- ¡BIEEEN!
- Eso me alegra el corazón. Bueno, adiós pequeña.
- Adiós señor.