jueves, 4 de junio de 2020

Mi libroooooooo


En estos peores días, como dice mi hijo, yo vengo a hablaros de mi libro. Un libro escrito en parte cuando era (más) joven y que no va de cómo hacer un mundo mejor. Lo siento, eso quizá en el próximo, cuando lo averigüe.

Aun así, no sé, a lo mejor os gusta leerlo.

Ya, pero ¿de qué va?, ¿merece la pena la pena perder una hora de mi vida leyendo esto?

Pues sí, es una joya de libro.

No, en serio, yo escribo para divertirme y desahogarme. Para documentar mi vida, para decir lo que pienso, para decir, eh, estoy aquí. Unas veces me sale mejor y otras peor. Pero creo que eso es bonito. Que la gente haga cosas tan tontas como escribir poemas, que dedique el tiempo a buscar belleza, a mostrarse vulnerable, en vez de, por ejemplo, a especular con bienes de primera necesidad, pues mira, me parece bonito.

Una cosica solo: está corregido, mirado y remirado por mí, he seguido los valiosos consejos de alguna amiga… pero no está editado por un profesional, así que: perdón. Eso sí, la increíble portada de @danicasstudio y el saber hacer (maquetación y ayudas varias) de @andrea_galaxina lo han dejado precioso. Ni en mis fantasías más locas hubiera soñado con trabajar con este lujo de personas. Lo que os decía, una joya. ¡Gracias, chic@s!

Gracias especiales a Gonzalo @escarpa por decirme cosas tan chulas sobre este libro y leérselo todo y ver claramente que sobraban 4 o 5 poemas. Al final sobraron 10. Así que ha quedado pequeño.

Gracias también a todas las personas que me han inspirado y animado a seguir escribiendo y compartiendo mis cosas. Desde que me abrí un fotolog hace un porrón de años para empezar a satisfacer mis ansias de fama mundial, todo han sido satisfacciones.

En la dedicatoria del libro pone “A la familia y amigas”, porque es para todas vosotras. Gracias por quererme, por hacer la vida bonita. (Sí, estoy diciendo todo esto frente al espejo del baño con un cepillo en la mano)

Siento mucho amor, os quiero a todas. Quereos y haced cosas, que da gustirrinín.

P.D. El libro podéis leerlo en Issuu (a pantalla completa se lee mejor), y también tengo unas poquitas copias en papel; si lo queréis, escribidme.

viernes, 17 de abril de 2020

cuando jugaba al escondite y nadie me encontraba *

Cosas que hago en 2020

Estoy escuchando música de 2011, leyendo mis libretas de 2010 y estoy flipando. Tengo una que casi no recordaba. Tiene poemas, relatos y listas de cosas. Listas de cosas que he pensado y diseñado (y entre paréntesis si las he hecho o no). No me reconozco. Algunos relatos están basados en true stories, cosas que me contó mi abuela, sobre su familia o sus vecinos, pero el narrador no es el protagonista. Yo no tengo ni idea de narrar, pero me han encantado mis propios relatos viejos. De eso otro yo. Os cuento uno.

Estrella tenía 19 años cuando conoció a Andrés. Era un chico pobre y guapo. Pobre como muchos otros de la parroquia pero guapo como ninguno. A él acababan de romperle el corazón de una forma que nunca olvidaría. 
Llevaba varios meses indo falar, cortejando, bailando con una muchacha que al parecer era rica. Es decir, tenía tierras. Se llevaban bien, se gustaban, se querían, pero cuando llegó el momento de casarse, la familia de ella no dio el consentimiento. Por las tierras que él no tenía. Él se sintió dolido y cuando ella le comunicó la decisión de la familia, él se agachó y cogió un puñado de tierra del suelo. Abrió la mano de ella. ¿No querías tierra? ¿Pues aquí tienes tierra!
De eso había pasado casi un año y Andrés no se había acercado a ninguna otra chica. Pero en la fiesta de Santa Lucía se fijó en lo guapa y crecida que estaba la hija mayor de José de Encián. Le pidió un baile y desde entonces se veían a menudo.
A José de Encián Andrés no le gustaba mucho. No tenía tierras. Así que no era muy bien recibido en la casa.
Han pasado las fiestas, es pleno verano. Ella se va a pasar un día a la playa con sus amigas. Antes de marcharse Andrés va a despedirla al camino. Ella le dice, juguetona, que le traerá una concha.
Estrella se perderá en el mar pocas horas después.


* Elena Cabrera


Es una chorrada de historia, ya lo sé. Estrella era hermana de mi abuela. Durante muchos años solo supe que murió ahogada en el mar. Y que su padre se sentía mal por no haberle dado más libertad.
También había oído la otra historia de las tierras y hace poco me enteré de que tenían ese nexo común, Andrés.

sábado, 16 de noviembre de 2019

En contra

Hoxe fai dez anos que abrín este blog, Libretadepoemas. Durante un tempo chamado estoyanoessolounalibretadepoemas. Agora La realidad es el agujero. É a resposta en forma de poema que lle din a unha amiga cando me dixo que tanto ler era meter a cabeza nun burato. A primeira entrada ten por título Lo que no me pasa. O título do meu primeiro poemario. Antes tiven un fotolog que se chamaba Ningures. E antes tiven moitas libretas de poemas, case todas de espiral e follas brancas. Non tiñan título. Púxenme a buscar algo para celebrar o aniversario conmigo mesma e colgalo no instagram no que escribo agora e que se chama gatacongafas e que me representa menos porque non son moi de gatos. Fun só dun gato que foi gata durante un tempo, que me deu agarimos e calor e despois marchou. A verdade, creo que lle puxen este nome por un rapaz que me dixo hai moito que eu parecía unha gata, sempre disposta a saltar. Pode que o fora. Pode que agora salte menos. Pode que salte mellor. Parece que escribo moito para contestar a outros. Para ir en contra.
Léndome é gracioso ver cómo deixei de rimar case de súpeto, xa ao final da miña primera libreta de poemas, e cómo me decatei, penso que moi tempranamente, aos 14 anos, de que o que máis me gustaba na vida era facer isto. Cando escribín o poema da foto tiña 20 anos, estudiaba filosofía (incluída a lóxica) e todo o tempo tiña ganas de algo.

Vintedous anos despois fago moitas outras cousas. Coido dun neno, páganme por falar de razóns e lóxicas, sobrevivo baixo a choiva agora que volvín a casa. E non imaxino a vida sen poesía e sen libretas de poemas.

jueves, 11 de julio de 2019

Explicación

Me voy a un parque y me siento encima de un hueso de melocotón.
Me acuerdo de un chico con el que vine a este sitio.
Yo entonces escribía cosas tontas y de él llegué a decir que "tiene un nombre extraño que me acaricia la boca".
Y es verdad, cuando dices su nombre, la lengua recorre todo el cielo de la boca.
Su lengua y yo también hicimos cosas en mi boca.

Era 19 de marzo.
La gente se iba a sus casas a celebrar el día del padre.
Pero no teníamos padre.
Sí teníamos nombres
extraños o no

           y ganas de que alguien los dijese.

Abro as fiestras e tamén falan de nomes e linguas.

Pasa unha parella de rapaces novos.
Ela di: ¿por qué non querías ir comigo?
A ver, explícamo.

Si, veña, explícallo.

viernes, 24 de mayo de 2019

Presentación en el taller de escritura


El otro día no dije en alto todo lo que estaba escrito en mi libreta.
Lo escribí y me lo callé.

De pequeña tenía un diario. En la primera página decía: ¡NO LEER!

Y ahora estoy aquí.

A los 18 dejé el diario y me quedé solo con los poemas (pero hacían las veces de diario).

Escribí sobre mis deseos y mis miedos.
Escribí sobre novios y besos.
Escribí sobre no tener trabajo.

Y después no escribí sobre las ganas de ser madre.
No escribí sobre las pérdidas.
No escribí sobre la sensación de tener un alien dentro de mí.
No escribí sobre cómo me sacaron al alien mientras me ataban a la mesa con los brazos en cruz.

No escribí sobre la cicatriz tan perfecta que apenas se nota.

Porque escribir no iba a hacer que los ginecólogos fuesen amables,
no iba a impedir que abortase de nuevo,
no iba a hacer que el niño se callase.

Me gustaría contar todo aquello.

Pero no sé cómo hacerlo.

No sé cómo contarlo y reírme.

domingo, 19 de mayo de 2019

ESTO ES TODO Y ES EL ÚLTIMO TREN




 L'amour existe (Maurice Pialat, 1960)


Para escribir este texto sobre mí me he documentado. Y he mirado al cielo el domingo por la tarde. Al trozo de cielo que me corresponde.

Hace días pensé: amo el pasado, viajo en un tren antiguo. No sé qué quería decir con lo del tren.

He leído algunas cosas de Raúl Zurita y de Gottfried Benn.

Raúl Zurita escribió una vez un poema en el cielo con 5 aviones. Raúl Zurita fue torturado cuando tenía 20 años. Raúl Zurita publicó un libro titulado Zurita. Se lo dedica a Paulina Wendt, su cuarta mujer.

De Gottfried Benn no sé nada. Gottfried Benn escribió: “eres tan blanca, se piensa que caerás en copos.”

Hoy se registra la mayor cantidad de CO2 en el aire desde hace ochocientos mil años.

Yo no he sido torturada, no he publicado un libro titulado Cernadas, no he tenido cuatro mujeres ni una.
Soy más bien como Gottfried Benn, del que no sé nada.

jueves, 9 de mayo de 2019

Ella también vive en Canadá


Acabo de editar los últimos tres poemas del blog y he borrado el último verso de cada uno. ¿Qué me pasa? si se me daba genial acabar los poemas...
Pues resulta que ahora no me gustan mis finales, porque son demasiado dramáticos o porque dicen más de lo que deberían. Ahora me gusta pararme "una estación antes de lo desconocido". 

Pero no os preocupéis por los finales, los he reciclado como títulos. (Aquí no se tira nada.)

Aparte de esto la parte de atrás de este blog me dice que me leen mucho desde Canadá. ¿Quién será? ¡Manifiéstate! Me hace gracia porque una de las poetas más grandes de todos los tiempos también vive en Canadá, o eso pone en la solapa de La belleza del marido, y no sé de ella absolutamente nada más. Cuando fantaseo con mi primer libro publicado imagino la solapa en la que dice eso también: "Verónica Cernadas vive en Canadá".

También puede ser que en alguna escuela canadiense les estén mandando leer a alguno de mis poetas favoritos, como Peru Saiz Prez, que sigue liderando las visitas que no se deben a mis poemitas, o quizá Rachel Zucker, de la que he leído solo un poema increíblemente precioso y aterrador, y que tuve que incluir en mi exigua antología.

¿Y por qué seguiré soñando con un libro en papel si aquí dice que tengo lectores por todo el mundo? Y por cierto, ¿cuál será esa región desconocida que aparece en la estadística? Incluso a google se le escapan cosas...



lunes, 6 de mayo de 2019

Esto es ridículo

Uno de los dos dijo me gustas mucho
y el otro respondió
que yo también
porque salía más fácil.

Instauramos algo.

Ahora no hablamos de estas cosas
ahora hablamos de qué colegio escoger para el niño
o qué comida sana y rápida haremos para cenar
sobre todo rápida.

Ahora somos serios y esto es ridículo.

Ahora resulta que eres mi chico
mi pareja
su padre
a veces mi marido
pero no

porque nunca nos hemos casado

y sin embargo un día cambiamos de nombre.

Ya no eres mi novio.

Hoy te pregunto
porque a veces no soy seria
y porque tengo que hacer un ejercicio para el taller de escritura.

Hoy te pregunto
porque las palabras son importantes.

Y no eres capaz de decirme qué somos.

Pero me cuentas un chiste.





viernes, 5 de abril de 2019

Ahora pongo lavadoras

Después de ir a por el niño estudio un poco

porque hay que estudiar
hasta que revientes.

Me lo preguntó el otro día: mamá, ¿hasta cuándo hay que ir al cole?¿hasta que me muera?

Creo que te dejan parar un poco antes.

Luego la merienda. Una lavadora.
Le engaño para que crea que juego con él
pero estoy recogiendo la ropa
tendida. Aun no está seca del todo.
Empiezo a hacer la cena. Lo meto en la bañera. Cuelgo la ropa de la lavadora.

el caso es que quede todo bien limpio


                                                               me empieza a doler


dejo la ropa a medias,
aun quedan los calcetines
y las bragas,

pero ya no puedo más

venga
ya solo quedan
los calcetines
y las bragas

busco una canción en spotify, no sé cuál, una que me haga cantar

Me acuerdo de cuando me pasaba las tardes escuchando música.
Me acuerdo de cuando era libre y pobre y escapaba de la libertad y la pobreza.

No vivía.

Porque pensaba que vivir era otra cosa.
No era leer ni estar en casa escuchando música.
Eso es meter la cabeza en un agujero.

Hay que barrer la cocina.
El fregadero está lleno.

Meto el tomate que sobra en un bote
con aceite por encima

para que no se estropee.

Limpio la mesa.

El niño se va a dormir y pide un cuento.
Sus cuentos son realidad,
no agujero.

Me acuerdo hoy
entre las bragas y los calcetines
de todo lo que decían las canciones
del caso que les hice a las canciones.

No sabía cómo ser

y salía a la calle con mi dudoso yo
aparentando que era claro y fuerte
para que alguien lo cogiese,

lo quisiese.




viernes, 1 de marzo de 2019

Yo no sonreía en las fotos

He cumplido 42 años
y me entran ganas de vivir

peligrosamente.

Ganas de ver pelis de cuando era joven en las que haya besos.
Y besar a alguien mientras suena esto.

Cuando tenía 19 y 20
llevaba aparato en los dientes.
Solo besé a un chico en todo ese tiempo.

Su pelo largo, rubio y lacio se enganchaba en los braquets.