martes, 21 de mayo de 2024

Libro y podcast

¿Hay alguien ahí? Hace 4 años que no escribo nada en el blog. Escribo todo en instagram pero la cuenta es privada, al menos de momento. Tengo alguna novedad, os cuento.

Hace unos meses salió un texto mío en El gran libro de los pájaros. ¿Es poesía, es relato? No, no sé qué es, así que dejémoslo en texto.


Ilustraciones: Alexandre Reverdin

Editado por Jorge de Cascante y Alba G. Mora


Aquí tenéis más información sobre él:


Y también he estado experimentando un poco por aquí:  https://open.spotify.com/show/2tS8JYWFvpL4tgc870vZwZ?si=e0a40588056d4849


Es un minipodcast, episodios de unos minutos, leo cosas mías y de otros, hago un poco el ridículo... vamos, lo normal.


Qué raro volver a escribir en el blog. Insertar imágenes, que no obedezca tus órdenes, que pueda verlo cualquiera, pero que en realidad no lo vea casi nadie...nostalgia. 
Editado: ¡todavía hay mucha gente que lee blogs!

viernes, 17 de abril de 2020

cuando jugaba al escondite y nadie me encontraba *

Cosas que hago en 2020

Estoy escuchando música de 2011, leyendo mis libretas de 2010 y estoy flipando. Tengo una que casi no recordaba. Tiene poemas, relatos y listas de cosas. Listas de cosas que he pensado y diseñado (y entre paréntesis si las he hecho o no). No me reconozco. Algunos relatos están basados en true stories, cosas que me contó mi abuela, sobre su familia o sus vecinos, pero el narrador no es el protagonista. Yo no tengo ni idea de narrar, pero me han encantado mis propios relatos viejos. De eso otro yo. Os cuento uno.

Estrella tenía 19 años cuando conoció a Andrés. Era un chico pobre y guapo. Pobre como muchos otros de la parroquia pero guapo como ninguno. A él acababan de romperle el corazón de una forma que nunca olvidaría. 
Llevaba varios meses indo falar, cortejando, bailando con una muchacha que al parecer era rica. Es decir, tenía tierras. Se llevaban bien, se gustaban, se querían, pero cuando llegó el momento de casarse, la familia de ella no dio el consentimiento. Por las tierras que él no tenía. Él se sintió dolido y cuando ella le comunicó la decisión de la familia, él se agachó y cogió un puñado de tierra del suelo. Abrió la mano de ella. ¿No querías tierra? ¿Pues aquí tienes tierra!
De eso había pasado casi un año y Andrés no se había acercado a ninguna otra chica. Pero en la fiesta de Santa Lucía se fijó en lo guapa y crecida que estaba la hija mayor de José de Encián. Le pidió un baile y desde entonces se veían a menudo.
A José de Encián Andrés no le gustaba mucho. No tenía tierras. Así que no era muy bien recibido en la casa.
Han pasado las fiestas, es pleno verano. Ella se va a pasar un día a la playa con sus amigas. Antes de marcharse Andrés va a despedirla al camino. Ella le dice, juguetona, que le traerá una concha.
Estrella se perderá en el mar pocas horas después.


* Elena Cabrera


Es una chorrada de historia, ya lo sé. Estrella era hermana de mi abuela. Durante muchos años solo supe que murió ahogada en el mar. Y que su padre se sentía mal por no haberle dado más libertad.
También había oído la otra historia de las tierras y hace poco me enteré de que tenían ese nexo común, Andrés.

sábado, 16 de noviembre de 2019

En contra

Hoxe fai dez anos que abrín este blog, Libretadepoemas. Durante un tempo chamado estoyanoessolounalibretadepoemas. Agora La realidad es el agujero. É a resposta en forma de poema que lle din a unha amiga cando me dixo que tanto ler era meter a cabeza nun burato. A primeira entrada ten por título Lo que no me pasa. O título do meu primeiro poemario. Antes tiven un fotolog que se chamaba Ningures. E antes tiven moitas libretas de poemas, case todas de espiral e follas brancas. Non tiñan título. Púxenme a buscar algo para celebrar o aniversario conmigo mesma e colgalo no instagram no que escribo agora e que se chama gatacongafas e que me representa menos porque non son moi de gatos. Fun só dun gato que foi gata durante un tempo, que me deu agarimos e calor e despois marchou. A verdade, creo que lle puxen este nome por un rapaz que me dixo hai moito que eu parecía unha gata, sempre disposta a saltar. Pode que o fora. Pode que agora salte menos. Pode que salte mellor. Parece que escribo moito para contestar a outros. Para ir en contra.
Léndome é gracioso ver cómo deixei de rimar case de súpeto, xa ao final da miña primera libreta de poemas, e cómo me decatei, penso que moi tempranamente, aos 14 anos, de que o que máis me gustaba na vida era facer isto. Cando escribín o poema da foto tiña 20 anos, estudiaba filosofía (incluída a lóxica) e todo o tempo tiña ganas de algo.

Vintedous anos despois fago moitas outras cousas. Coido dun neno, páganme por falar de razóns e lóxicas, sobrevivo baixo a choiva agora que volvín a casa. E non imaxino a vida sen poesía e sen libretas de poemas.

jueves, 11 de julio de 2019

Explicación

Me voy a un parque y me siento encima de un hueso de melocotón.
Me acuerdo de un chico con el que vine a este sitio.
Yo entonces escribía cosas tontas y de él llegué a decir que "tiene un nombre extraño que me acaricia la boca".
Y es verdad, cuando dices su nombre, la lengua recorre todo el cielo de la boca.
Su lengua y yo también hicimos cosas en mi boca.

Era 19 de marzo.
La gente se iba a sus casas a celebrar el día del padre.
Pero no teníamos padre.
Sí teníamos nombres
extraños o no

           y ganas de que alguien los dijese.

Abro as fiestras e tamén falan de nomes e linguas.

Pasa unha parella de rapaces novos.
Ela di: ¿por qué non querías ir comigo?
A ver, explícamo.

Si, veña, explícallo.

viernes, 24 de mayo de 2019

Presentación en el taller de escritura


El otro día no dije en alto todo lo que estaba escrito en mi libreta.
Lo escribí y me lo callé.

De pequeña tenía un diario. En la primera página decía: ¡NO LEER!

Y ahora estoy aquí.

A los 18 dejé el diario y me quedé solo con los poemas (pero hacían las veces de diario).

Escribí sobre mis deseos y mis miedos.
Escribí sobre novios y besos.
Escribí sobre no tener trabajo.

Y después no escribí sobre las ganas de ser madre.
No escribí sobre las pérdidas.
No escribí sobre la sensación de tener un alien dentro de mí.
No escribí sobre cómo me sacaron al alien mientras me ataban a la mesa con los brazos en cruz.

No escribí sobre la cicatriz tan perfecta que apenas se nota.

Porque escribir no iba a hacer que los ginecólogos fuesen amables,
no iba a impedir que abortase de nuevo,
no iba a hacer que el niño se callase.

Me gustaría contar todo aquello.

Pero no sé cómo hacerlo.

No sé cómo contarlo y reírme.

domingo, 19 de mayo de 2019

ESTO ES TODO Y ES EL ÚLTIMO TREN




 L'amour existe (Maurice Pialat, 1960)


Para escribir este texto sobre mí me he documentado. Y he mirado al cielo el domingo por la tarde. Al trozo de cielo que me corresponde.

Hace días pensé: amo el pasado, viajo en un tren antiguo. No sé qué quería decir con lo del tren.

He leído algunas cosas de Raúl Zurita y de Gottfried Benn.

Raúl Zurita escribió una vez un poema en el cielo con 5 aviones. Raúl Zurita fue torturado cuando tenía 20 años. Raúl Zurita publicó un libro titulado Zurita. Se lo dedica a Paulina Wendt, su cuarta mujer.

De Gottfried Benn no sé nada. Gottfried Benn escribió: “eres tan blanca, se piensa que caerás en copos.”

Hoy se registra la mayor cantidad de CO2 en el aire desde hace ochocientos mil años.

Yo no he sido torturada, no he publicado un libro titulado Cernadas, no he tenido cuatro mujeres ni una.
Soy más bien como Gottfried Benn, del que no sé nada.

jueves, 9 de mayo de 2019

Ella también vive en Canadá


Acabo de editar los últimos tres poemas del blog y he borrado el último verso de cada uno. ¿Qué me pasa? si se me daba genial acabar los poemas...
Pues resulta que ahora no me gustan mis finales, porque son demasiado dramáticos o porque dicen más de lo que deberían. Ahora me gusta pararme "una estación antes de lo desconocido". 

Pero no os preocupéis por los finales, los he reciclado como títulos. (Aquí no se tira nada.)

Aparte de esto la parte de atrás de este blog me dice que me leen mucho desde Canadá. ¿Quién será? ¡Manifiéstate! Me hace gracia porque una de las poetas más grandes de todos los tiempos también vive en Canadá, o eso pone en la solapa de La belleza del marido, y no sé de ella absolutamente nada más. Cuando fantaseo con mi primer libro publicado imagino la solapa en la que dice eso también: "Verónica Cernadas vive en Canadá".

También puede ser que en alguna escuela canadiense les estén mandando leer a alguno de mis poetas favoritos, como Peru Saiz Prez, que sigue liderando las visitas que no se deben a mis poemitas, o quizá Rachel Zucker, de la que he leído solo un poema increíblemente precioso y aterrador, y que tuve que incluir en mi exigua antología.

¿Y por qué seguiré soñando con un libro en papel si aquí dice que tengo lectores por todo el mundo? Y por cierto, ¿cuál será esa región desconocida que aparece en la estadística? Incluso a google se le escapan cosas...



lunes, 6 de mayo de 2019

Esto es ridículo

Uno de los dos dijo me gustas mucho
y el otro respondió
que yo también
porque salía más fácil.

Instauramos algo.

Ahora no hablamos de estas cosas
ahora hablamos de qué colegio escoger para el niño
o qué comida sana y rápida haremos para cenar
sobre todo rápida.

Ahora somos serios y esto es ridículo.

Ahora resulta que eres mi chico
mi pareja
su padre
a veces mi marido
pero no

porque nunca nos hemos casado

y sin embargo un día cambiamos de nombre.

Ya no eres mi novio.

Hoy te pregunto
porque a veces no soy seria
y porque tengo que hacer un ejercicio para el taller de escritura.

Hoy te pregunto
porque las palabras son importantes.

Y no eres capaz de decirme qué somos.

Pero me cuentas un chiste.





viernes, 5 de abril de 2019

Ahora pongo lavadoras

Después de ir a por el niño estudio un poco

porque hay que estudiar
hasta que revientes.

Me lo preguntó el otro día: mamá, ¿hasta cuándo hay que ir al cole?¿hasta que me muera?

Creo que te dejan parar un poco antes.

Luego la merienda. Una lavadora.
Le engaño para que crea que juego con él
pero estoy recogiendo la ropa
tendida. Aun no está seca del todo.
Empiezo a hacer la cena. Lo meto en la bañera. Cuelgo la ropa de la lavadora.

el caso es que quede todo bien limpio


                                                               me empieza a doler


dejo la ropa a medias,
aun quedan los calcetines
y las bragas,

pero ya no puedo más

venga
ya solo quedan
los calcetines
y las bragas

busco una canción en spotify, no sé cuál, una que me haga cantar

Me acuerdo de cuando me pasaba las tardes escuchando música.
Me acuerdo de cuando era libre y pobre y escapaba de la libertad y la pobreza.

No vivía.

Porque pensaba que vivir era otra cosa.
No era leer ni estar en casa escuchando música.
Eso es meter la cabeza en un agujero.

Hay que barrer la cocina.
El fregadero está lleno.

Meto el tomate que sobra en un bote
con aceite por encima

para que no se estropee.

Limpio la mesa.

El niño se va a dormir y pide un cuento.
Sus cuentos son realidad,
no agujero.

Me acuerdo hoy
entre las bragas y los calcetines
de todo lo que decían las canciones
del caso que les hice a las canciones.

No sabía cómo ser

y salía a la calle con mi dudoso yo
aparentando que era claro y fuerte
para que alguien lo cogiese,

lo quisiese.




viernes, 1 de marzo de 2019

Yo no sonreía en las fotos

He cumplido 42 años
y me entran ganas de vivir

peligrosamente.

Ganas de ver pelis de cuando era joven en las que haya besos.
Y besar a alguien mientras suena esto.

Cuando tenía 19 y 20
llevaba aparato en los dientes.
Solo besé a un chico en todo ese tiempo.

Su pelo largo, rubio y lacio se enganchaba en los braquets.



domingo, 13 de enero de 2019

pensar/escribir

Escribo para decir lo que no me atrevo decir. Otras veces escribo para decir lo que pienso. Lo que siempre he pensado de forma oscura y hoy me sale claro. Por eso fui a la facultad de filosofía. Quería que me enseñaran a pensar, a descifrar el mundo. Con esas herramientas, me proponía pensar mucho y entenderlo todo a la primera. Me equivoqué. Como cuando te compras unos zapatos carísimos, por una vez, porque son buenos, porque te van a durar mucho y te los vas a poner todos los días. Y te hacen daño. Y no te los pones nunca.
Es decir, no pienso nunca al modo filosófico.
Pienso al modo poético. Ya sabía hacerlo con 10 años, cuando escribí mi primer poema.
Fui mejorando, claro, leyendo muchos poemas.
Ojala hubiese ido a una facultad en la que fuésemos leyendo, poco a poco, todos los poemas del mundo.


Ilustración de Marjorie Pourchet del cuento La cabeza en la bolsa



miércoles, 5 de diciembre de 2018

Ahora

Ahora escribo aquí: Instagram 

Tengo un libro y nadie quiere publicarlo, bueno, no quieren ni leerlo. Sé que muchos poetas empiezan autoeditándose y me parece genial, probablemente más digno y ético, y a veces hay ediciones muy chulas, pero no tengo tiempo o me da pereza, o no quiero hacer de representante de mí misma... yo solo quiero escribir. ¿Alguien tiene una editorial y está leyendo esto? :-)

De hecho estoy ya con el siguiente poemario, y, por primera vez no es una recopilación de los poemas de los últimos diez años. Lo estoy escribiendo casi en directo. Comparto un poema, aún en construcción:


Dijiste que para escribir hay que ir a los bares a escuchar a la gente.

Pero yo no quiero saber lo que la gente dice en los bares.
No quiero saber lo que la gente dice en sus casas.
Quiero saber lo que la gente no dice en ningún sitio.


Adiós.

jueves, 31 de mayo de 2018

Cómo escribir sin sufrir

Todo el mundo debería escribir como Lorrie Moore.
Leo Cómo ser escritora de Lorrie Moore. Nunca escribo sobre la realidad, pero a veces me parece que puedo meter mis miserias en mi libro, que es este.

Aunque

Para qué hablar de lo que siento, yo lo sé pero es muy aburrido.
A veces. 
Soy a veces.
Lo escribí hace 20 años, me gusta recordarlo. Te lo enseñé y te gustó. Dijiste es muy bueno. Estábamos en un sofá, en el pasillo de la biblioteca. Siempre iba a estudiar con papelitos en los bolsillos, deseando que estuvieses allí para leer mis letritas. Siempre me decías tienes que sufrir. Y era la primera vez que me pasaba.
A ratos pensaba que era muy lista y otros la persona más torpe de la clase. Los chicos hacían muchas preguntas mencionando a hombres de los que nunca había oído hablar. No abrí la boca en cinco años. Hasta que en 5º curso el profesor de Filosofía de las religiones se enteró de lo mío y quiso leerlo. Le entregué mis poemas más tontos y de amor. 

No me dijo nada, mis poemas no hablaban de Dios, claro.
Escribe en cualquier parte. Escribe mientras el niño desayuna y mete las manos en la leche y se ríe con su diente gris. Lo hace para llamar tu atención. Lo salpica todo de leche con colacao y a ti te da igual. A veces te da igual.
Escribo porque hay sábados. Porque mi madre tiene un balcón con geranios. Enfrente había álamos. Los cortaron.
El encuentro brutal y dulce de los sábados. También lo escribí hace mucho. Porque fue hace mucho. No te lo enseñé. No era tan brutal.
Fui a un colegio de niñas.
Leo Pornografía de Lupe Gómez. Todas deberíamos escribir como Lupe Gómez.
Agora estou na cama. Fora está o inverno. Pienso en que acabaré por superarlo todo como todo el mundo. Y luego me doy cuenta de que hay gente que no.
Sueño con decirme cosas. Tendré que leer algún libro más de autoayuda porque todavía no puedo.
Tu madre también escribía poemas, notitas. 
Soy a veces. Pero lo tengo superado.
Hubiera sido más feliz estudiando algo sin pretensiones. Estudiar algún arte u oficio. Aprender a escribir o a tornear. Escribir como tornear. Pero no filosofar. Coser no, ni dibujar. Siempre se me ha dado mal. Hasta ahora, que dibujo todos los días caballos, patos

y monstruos

(pero Lois dice que son buenos)



martes, 12 de diciembre de 2017

'Frases largas para ahuyentar el suicidio' de Rachel Zucker

Hola amigas. Vuelvo con la sección poemas favoritos:





Frases largas para ahuyentar el suicidio
(Traducción de Montse Bernal)

          ves que se puede vivir sin que se haya sobrevivido

—Carolyn Forché

o
podría seguir teniendo hijos lo que ayuda un poco (duele
mucho) ya que durante mucho tiempo todo es un
mantén-vivo-al-bebé                                                       o me
podría encerrar más en mí misma recogiendo
los hechos cotidianos hacia adentro dentro para pero así
queda menos espacio
si la línea sale demasiado corta
ahoga
demasiado tiempo—no soy la primera en haberme engañado ni la primera en sentir
que hay algo [—cuelga—] atravesado en mi garganta que no quiere bajar
el jueves en la guarde
hago tortitas con el curso de preescolar de Abram y él eligió a Ami
y la maestra escogió a Luna y Derek lloraba y lloraba y entonces
dejé que midiera la harina porque no paraba de decir
¿es tu mamá? ¿Tu mamá? ¡Quiero mucho a tu mamá! era raro
así que le di mantequilla y un cuchillito romo, deseando que al maestro
no le importase y después me enteré de que la madre de Derek
había muerto en las torres

cuando lo dijeron dejé de respirar y de creer que soy
una buena madre por seguir con vida


            ¿tú qué piensas? me pregunta Joan, ¿es mejor morirse ahora o cuando
eran bebés y no iban a saber qué se perdían? Casi dije mejor cuando eran bebés
pero. no es cierto. cada libro de antes de dormir. cada cucharada de potito.
plátano. después de lavarse los dientes. cómo lo sostuve (con una sábana del hospital,
sujeto) mientras el imbécil del doctor preocupado porque le ensuciara la camisa
le cosía el labio reventado, y cuando yo le iba quitando la afición a la mantita y a la teta
y a los pañales y a dar mordiscos y a dar patadas y a desabrocharme la camisa
en público de pronto y a saltarse fuera de la cuna y a ponerse de pie en el metro
sin agarrarse— es, digo, mejor
                                                                                                         morirme ahora  
o
cuando llegue a una edad
(¿qué edad?) y crea que ya puede digerirlo—¿lo haré,
soltarme?

si logro encontrar el color justo en mi estudio tal vez entonces no necesite quedarme
en el fondo de la sinagoga y perderme de nuevo el shofar este año
pero no es el bueno, demasiado claro, primaveral. gris verdoso en vez de gris
o verde. no es amarillo. no azul. no va a funcionar he hecho esto
¿a propósito? ¿escogí el color del interior de una semilla que nunca debería haber abierto?

…en donde está mi aliento…

apenas puede oírse por encima del tecleo de mi pensamiento el por qué
estoy obsesionada con colores de pintura y las cualidades de las estaciones
objetos materiales estoy loca tan perezosa tenaz, imparable, nadie es capaz de aguantarlo
lo llaman pensamiento negativo cíclico ese constante fijarse en uno mismo
¿voy bien ahora? ¿y ahora? ¿ahora mejor? ¿peor, ahora?
por encima de la bien merecida carga narcisista, por encima del zumbido
de cuántas personas vivas ahora y ahora cuántas muertas. Llevo sin leer
el New York Times cuatro años y un mes pero no me ha servido de nada

¿o acaso estaría
peor?

cada roce es demasiado pero imperceptible ¿será quizás la fiebre de algún sitio?
gente que muere más rápido de lo que escribo poemas


cuando mis alumnos quieren escribir poemas
me dan ganas de decirles esperad a que se muera todo el mundo

en vez de eso les digo: el poema debe contener una sorpresa y necesita imágenes
            y ¿dónde están las cosas? El mundo real tiene valor. un pez
en un bidón lleno de peces. un pájaro en una bandada.

¿era un róbalo?
¿una urraca azul?

Vamos, hostia, ya, es indiferente si eran “rocas” o eran “piedras” lo que Virginia puso en los bolsillos
de su camisola, para abajo, tirando de ella hacia abajo, con los objetos del mundo


Eso que no tienen los alumnos
casi ha acabado conmigo.

Mi hijo tiene una pesadilla. llora tiene miedo de decírmelo.
luego me cuenta cómo mucha, mucha gente,
entró por la noche en su cuarto a todos les faltaba
algo: un ojo, un brazo, una pierna, una cabeza,
sabía quiénes eran por la voz
y lo que decían no era bueno

Tengo de todo. hasta un trabajo.
un hijo. un hijo. cuadernos que no tengo manera
de pasar

¿Por qué, me pregunta mi hijo, hay que
                       decir algo si ves algo?
señalando a un póster en el que hay un bulto negro
abandonado en el andén del metro. intento
respirar pero me está preguntando y señala. digo: los pájaros
                       no tienen dientes y se tienen que comer
piedras pequeñas, chinas, arena para triturar la comida. Y
asiente. Me coge de la mano.

Hago un esfuerzo tan grande para no mostrarle
mi visión del mundo que casi no consigo respirar. Le he dado
un hermano quiero darle otro y nunca
le cuento que hay cosas
y cosas que explotan y no es fácil saber
diferenciarlas. Lo dejo en la escuela, voy a clase,
donde los alumnos dicen una cosa y dicen
una cosa y rara vez ven algo.

Me pregunto
¿qué pasa si la bolsa negra está llena de no-bombas. llena de
semillas lisas y alargadas, suaves al tacto, cada una
conteniendo un bebé humano? ¿Me tragaré
una?

Esta mañana, a solas,
estoy escuchando música para no escuchar
la explosión
cuando la haya es seguro que tarde o temprano va a haberla
(hoy un aviso)
cada instante aún
por explotar, gasear o infectar,
todavía no es contagioso, ¿debería
no bajar al metro? pregunto y mi marido:
ya te ha bajado el ánimo
bastante. reímos los dos.

En clase dice un alumno, vivir en una gran ciudad está muy bien porque
abre tu mente y eso está muy bien porque así eres más culto.
                      
Así que aquí estoy, con 8.168.388 personas.

Buenos días, no le digo a nadie, tengo un ataque de pánico. Y
depresión. No, en realidad no me pasa nada pero gracias por el clínex. A veces
El metro lo dispara. El autobús. El ascensor. Los espacios pequeños. La
aspiradora. El hilo musical. Cosas dentro de otras cosas al igual que yo, una muñeca rusa,
fijándose en que todos llevan máscaras mientras no se tome las pastillas.

Me gustan las frases cortas, dice un alumno.
Me gustan los poemas sin imágenes, dice un alumno.
Quería que todo pareciera muy superficial, dice un alumno.
No dijiste que tuviera que ser algo interesante, dice un alumno.
Quiero que me pregunten si me gusta mi trabajo.

Quiero que me expliquen por qué puse una bolsa grande de explosivos
en mi paladar e intenté tragarla cuando lo único que hacía era
intentar mantenerme con vida, con terror de que mis hijos vieran mis ausencias,
y cómo es que la policía no intenta detenerme
y mis vecinos del metro abiertos de mente sonríen con dulzura
mientras nos abalanzamos y les digo a mis hijos abalanzados no, debéis seguir, seguir, a
cada momento podría acabarse, de pronto, terminar
antes de tiempo, debo
seguir.




(Museum of Accidents, Wave Books, 2009.)


De aquí: http://latribu.info/poesia/poema-rachel-zucker/ 

jueves, 21 de septiembre de 2017

Tatuaje

Hay muchas palabras que yo me tatuaría.

Cuando era joven me hice una camiseta
no me atreví a más
decía carpe diem

en mi primer trabajo
un compañero que soñaba con soltar todo y largarse
tenía saltando en su ordenador
patior ut potiar

después leí a María y su tenés que ser de piedra
y lanzarte

y hace poco
descubrí
grabado en un corazón
fluctuat nec mergitur

todas esas palabras me tatuaría cuerpo arriba

pienso mientras miro
el brazo de la cajera que dice
nothing is impossible



lunes, 29 de mayo de 2017

Un poema indefinido de Rosalía García Cernadas

Indefinido                       se ha caído                 por las escaleras.

Los peldaños ya no sujetan                  sus pies indefinidos.

Y se cae, claro, constantemente.

Y todo sigue siendo igual para todos:


el perro que ladra es guiado por la señora que guía,
el bus que acelera está siendo perdido por el niño que corre,
la maestra que enseña, enseña
y los pingüinos cantores, pingüinean.


Solo Indefinido cambia.          Deviene.           Como el mundo.        Que también deviene.


Pero nadie se da cuenta.

Indefinido quiere volver a la escuela. Pero en la escuela no admiten personas como Indefinido. En la escuela solo admiten personas concretas.

Lo indefinido da miedo.           Lo indefinido no gusta.           Indefinido está solo.

Indefinido no tiene amigos.
Indefinido nunca va a poder ser presidente.

Indefinido quiere acabar con su indefinida vida.     Porque nadie la ve.     Porque nadie la siente.
Porque es invisible.


Indefinido es

indefinido.

jueves, 25 de mayo de 2017

Un poema del Número K

en el Número K siempre pasaban cosas excitantes
en el Número K no se respiraba muy bien
un día empecé a llorar porque me picaba el humo en los ojos
y ya no pude parar
en el Número K perdí una chaqueta
(devuélvemela hij@puta, es de lana color teja y lleva más de treinta años en la familia)
en el Número K tu boca se abrió lentamente
en el Número K me dieron un beso como nunca antes
y pocas veces después
¿te gusta cómo te beso?
joder, ¡si!
en el Número K una vez
un amigo
un imbécil
me agredió
otra vez
otro amigo
me abrazó

en el Número K hace tiempo que no se le quedan a nadie los pies pegados

martes, 9 de mayo de 2017

Una visita al pediatra

La enfermera me dijo que dejase de hablarle con diminutivos
que le quitase el biberón
el chupete
que ya no era un bebé.

El bebé lloraba a ratos.

No le gustó que le hiciesen subir a una camilla muy alta.
Tenía que subir solo porque ya no era un bebé.

Cuando nos íbamos
señaló algo en la pared
y dijo

conejito

domingo, 22 de enero de 2017

El futuro

Te imagino en una granja rodeada de niños.

Me lo dijo J. hace 20 años.
Creía que me faltaba genio para otra cosa.

Solo es una casa de campo en las afueras. 
Pero hay huerto y lagartijas.
Y sí, mi único niño me rodea.

¿Y tú?
Espero que no se haya cumplido todo lo que te dije.

Ven a la granja cuando quieras.