jueves, 11 de julio de 2019

Explicación

Me voy a un parque y me siento encima de un hueso de melocotón. 
Me acuerdo de un chico con el que vine a este sitio.
Yo entonces escribía cosas tontas y de él llegué a decir que "tiene un nombre extraño que me acaricia la boca".
Y es verdad, cuando dices su nombre, la lengua recorre todo el cielo de la boca.
Su lengua también hizo cosas con mi boca. Todo el día.
Era 19 de marzo.
La gente se iba a sus casas a celebrar el día del padre.
Pero no teníamos padre.
Solo nombres extraños y ganas de que alguien los dijese.

Abro as fiestras e tamén falan de nomes e linguas.

Pasa unha parella de rapaces novos.
Ela di: ¿por qué non querías ir comigo?
A ver, explícamo.

Si, veña, explícallo.

viernes, 24 de mayo de 2019

Presentación en el taller de escritura


El otro día no dije en alto todo lo que estaba escrito en mi libreta.
Lo escribí y me lo callé.

De pequeña tenía un diario. En la primera página decía: ¡NO LEER!

Y ahora estoy aquí.

A los 18 dejé el diario y me quedé solo con los poemas (pero hacían las veces de diario).

Escribí sobre mis deseos y mis miedos.
Escribí sobre novios y besos.
Escribí sobre no tener trabajo.

Y después no escribí sobre las ganas de ser madre.
No escribí sobre las pérdidas.
No escribí sobre la sensación de tener un alien dentro de mí.
No escribí sobre cómo me sacaron al alien mientras me ataban a la mesa con los brazos en cruz.

No escribí sobre la cicatriz tan perfecta que apenas se nota.

Porque escribir no iba a hacer que los ginecólogos fuesen amables,
no iba a impedir que abortase de nuevo,
no iba a hacer que el niño se callase.

Me gustaría contar todo aquello.

Pero no sé cómo hacerlo.

No sé cómo contarlo y reírme.

domingo, 19 de mayo de 2019

ESTO ES TODO Y ES EL ÚLTIMO TREN




 L'amour existe (Maurice Pialat, 1960)


Para escribir este texto sobre mí me he documentado. Y he mirado al cielo el domingo por la tarde. Al trozo de cielo que me corresponde.

Hace días pensé: amo el pasado, viajo en un tren antiguo. No sé qué quería decir con lo del tren.

He leído algunas cosas de Raúl Zurita y de Gottfried Benn.

Raúl Zurita escribió una vez un poema en el cielo con 5 aviones. Raúl Zurita fue torturado cuando tenía 20 años. Raúl Zurita publicó un libro titulado Zurita. Se lo dedica a Paulina Wendt, su cuarta mujer.

De Gottfried Benn no sé nada. Gottfried Benn escribió: “eres tan blanca, se piensa que caerás en copos.”

Hoy se registra la mayor cantidad de CO2 en el aire desde hace ochocientos mil años.

Yo no he sido torturada, no he publicado un libro titulado Cernadas, no he tenido cuatro mujeres ni una.
Soy más bien como Gottfried Benn, del que no sé nada.

jueves, 9 de mayo de 2019

Ella también vive en Canadá


Acabo de editar los últimos tres poemas del blog y he borrado el último verso de cada uno. ¿Qué me pasa? si se me daba genial acabar los poemas...
Pues resulta que ahora no me gustan mis finales, porque son demasiado dramáticos o porque dicen más de lo que deberían. Ahora me gusta pararme "una estación antes de lo desconocido". 

Pero no os preocupéis por los finales, los he reciclado como títulos. (Aquí no se tira nada.)

Aparte de esto la parte de atrás de este blog me dice que me leen mucho desde Canadá. ¿Quién será? ¡Manifiéstate! Me hace gracia porque una de las poetas más grandes de todos los tiempos también vive en Canadá, o eso pone en la solapa de La belleza del marido, y no sé de ella absolutamente nada más. Cuando fantaseo con mi primer libro publicado imagino la solapa en la que dice eso también: "Verónica Cernadas vive en Canadá".

También puede ser que en alguna escuela canadiense les estén mandando leer a alguno de mis poetas favoritos, como Peru Saiz Prez, que sigue liderando las visitas que no se deben a mis poemitas, o quizá Rachel Zucker, de la que he leído solo un poema increíblemente precioso y aterrador, y que tuve que incluir en mi exigua antología.

¿Y por qué seguiré soñando con un libro en papel si aquí dice que tengo lectores por todo el mundo? Y por cierto, ¿cuál será esa región desconocida que aparece en la estadística? Incluso a google se le escapan cosas...



lunes, 6 de mayo de 2019

Esto es ridículo

Uno de los dos dijo me gustas mucho
y el otro respondió
que yo también
porque salía más fácil.

Instauramos algo.

Ahora no hablamos de estas cosas
ahora hablamos de qué colegio escoger para el niño
o qué comida sana y rápida haremos para cenar
sobre todo rápida.

Ahora somos serios y esto es ridículo.

Ahora resulta que eres mi chico
mi pareja
su padre
a veces mi marido
pero no

porque nunca nos hemos casado

y sin embargo un día cambiamos de nombre.

Ya no eres mi novio.

Hoy te pregunto
porque a veces no soy seria
y porque tengo que hacer un ejercicio para el taller de escritura.

Hoy te pregunto
porque las palabras son importantes.

Y no eres capaz de decirme qué somos.

Pero me cuentas un chiste.





viernes, 5 de abril de 2019

Ahora pongo lavadoras

Después de ir a por el niño estudio un poco

porque hay que estudiar
hasta que revientes.

Me lo preguntó el otro día: mamá, ¿hasta cuándo hay que ir al cole?¿hasta que me muera?

Creo que te dejan parar un poco antes.

Luego la merienda. Una lavadora.
Le engaño para que crea que juego con él
pero estoy recogiendo la ropa
tendida. Aun no está seca del todo.
Empiezo a hacer la cena. Lo meto en la bañera. Cuelgo la ropa de la lavadora.

el caso es que quede todo bien limpio


                                                               me empieza a doler


dejo la ropa a medias,
aun quedan los calcetines
y las bragas,

pero ya no puedo más

venga
ya solo quedan
los calcetines
y las bragas

busco una canción en spotify, no sé cuál, una que me haga cantar

Me acuerdo de cuando me pasaba las tardes escuchando música.
Me acuerdo de cuando era libre y pobre y escapaba de la libertad y la pobreza.

No vivía.

Porque pensaba que vivir era otra cosa.
No era leer ni estar en casa escuchando música.
Eso es meter la cabeza en un agujero.

Hay que barrer la cocina.
El fregadero está lleno.

Meto el tomate que sobra en un bote
con aceite por encima

para que no se estropee.

Limpio la mesa.

El niño se va a dormir y pide un cuento.
Sus cuentos son realidad,
no agujero.

Me acuerdo hoy
entre las bragas y los calcetines
de todo lo que decían las canciones
del caso que les hice a las canciones.

No sabía cómo ser

y salía a la calle con mi dudoso yo
aparentando que era claro y fuerte
para que alguien lo cogiese,

lo quisiese.




viernes, 1 de marzo de 2019

Yo no sonreía en las fotos

He cumplido 42 años
y me entran ganas de vivir

peligrosamente.

Ganas de ver pelis de cuando era joven en las que haya besos.
Y besar a alguien mientras suena esto.

Cuando tenía 19 y 20
llevaba aparato en los dientes.
Solo besé a un chico en todo ese tiempo.

Su pelo largo, rubio y lacio se enganchaba en los braquets.



domingo, 13 de enero de 2019

pensar/escribir

Escribo para decir lo que no me atrevo decir. Otras veces escribo para decir lo que pienso. Lo que siempre he pensado de forma oscura y hoy me sale claro. Por eso fui a la facultad de filosofía. Quería que me enseñaran a pensar, a descifrar el mundo. Con esas herramientas, me proponía pensar mucho y entenderlo todo a la primera. Me equivoqué. Como cuando te compras unos zapatos carísimos, por una vez, porque son buenos, porque te van a durar mucho y te los vas a poner todos los días. Y te hacen daño. Y no te los pones nunca.
Es decir, no pienso nunca al modo filosófico.
Pienso al modo poético. Ya sabía hacerlo con 10 años, cuando escribí mi primer poema.
Fui mejorando, claro, leyendo muchos poemas.
Ojala hubiese ido a una facultad en la que fuésemos leyendo, poco a poco, todos los poemas del mundo.


Ilustración de Marjorie Pourchet del cuento La cabeza en la bolsa



miércoles, 5 de diciembre de 2018

Ahora

Ahora escribo aquí: Instagram 

Tengo un libro y nadie quiere publicarlo, bueno, no quieren ni leerlo. Sé que muchos poetas empiezan autoeditándose y me parece genial, probablemente más digno y ético, y a veces hay ediciones muy chulas, pero no tengo tiempo o me da pereza, o no quiero hacer de representante de mí misma... yo solo quiero escribir. ¿Alguien tiene una editorial y está leyendo esto? :-)

De hecho estoy ya con el siguiente poemario, y, por primera vez no es una recopilación de los poemas de los últimos diez años. Lo estoy escribiendo casi en directo. Comparto un poema, aún en construcción:


Dijiste que para escribir hay que ir a los bares a escuchar a la gente.

Pero yo no quiero saber lo que la gente dice en los bares.
No quiero saber lo que la gente dice en sus casas.
Quiero saber lo que la gente no dice en ningún sitio.


Adiós.

jueves, 31 de mayo de 2018

Cómo escribir sin sufrir

Todo el mundo debería escribir como Lorrie Moore.
Leo Cómo ser escritora de Lorrie Moore. Nunca escribo sobre la realidad, pero a veces me parece que puedo meter mis miserias en mi libro, que es este.

Aunque

Para qué hablar de lo que siento, yo lo sé pero es muy aburrido.
A veces. 
Soy a veces.
Lo escribí hace 20 años, me gusta recordarlo. Te lo enseñé y te gustó. Dijiste es muy bueno. Estábamos en un sofá, en el pasillo de la biblioteca. Siempre iba a estudiar con papelitos en los bolsillos, deseando que estuvieses allí para leer mis letritas. Siempre me decías tienes que sufrir. Y era la primera vez que me pasaba.
A ratos pensaba que era muy lista y otros la persona más torpe de la clase. Los chicos hacían muchas preguntas mencionando a hombres de los que nunca había oído hablar. No abrí la boca en cinco años. Hasta que en 5º curso el profesor de Filosofía de las religiones se enteró de lo mío y quiso leerlo. Le entregué mis poemas más tontos y de amor. 

No me dijo nada, mis poemas no hablaban de Dios, claro.
Escribe en cualquier parte. Escribe mientras el niño desayuna y mete las manos en la leche y se ríe con su diente gris. Lo hace para llamar tu atención. Lo salpica todo de leche con colacao y a ti te da igual. A veces te da igual.
Escribo porque hay sábados. Porque mi madre tiene un balcón con geranios. Enfrente había álamos. Los cortaron.
El encuentro brutal y dulce de los sábados. También lo escribí hace mucho. Porque fue hace mucho. No te lo enseñé. No era tan brutal.
Fui a un colegio de niñas.
Leo Pornografía de Lupe Gómez. Todas deberíamos escribir como Lupe Gómez.
Agora estou na cama. Fora está o inverno. Pienso en que acabaré por superarlo todo como todo el mundo. Y luego me doy cuenta de que hay gente que no.
Sueño con decirme cosas. Tendré que leer algún libro más de autoayuda porque todavía no puedo.
Tu madre también escribía poemas, notitas. 
Soy a veces. Pero lo tengo superado.
Hubiera sido más feliz estudiando algo sin pretensiones. Estudiar algún arte u oficio. Aprender a escribir o a tornear. Escribir como tornear. Pero no filosofar. Coser no, ni dibujar. Siempre se me ha dado mal. Hasta ahora, que dibujo todos los días caballos, patos

y monstruos

(pero Lois dice que son buenos)