domingo, 3 de octubre de 2010

cuando escribo poemas sobre ser ama de casa me invento niños para que no sea tan triste

resumamos: él era perfecto
ella hipertímida
su cuerpo era sagrado
paticorto
pero sagrado
ella nunca lo probó
(siempre le puso lo imposible)

él era muy listo ¿ya lo he dicho?
él iba a triunfar en algo
no era un artista
porque no se ponía
pero era un genio
en todo lo demás

ella ahora es ama de casa y escribe poemas
y esto es algo por supuesto temporal
fue también dependienta y telefonista
(así contado es un poco triste no sé si borrarlo)

un día va en coche con los niños
(¿lo veis?)
para en un peaje
paga como siempre sin fijarse mucho en la persona
que le dice cuatro noventa y cinco
pero algo
su voz
hace que levante del todo la mirada
no puede creer que sea él
que trabaje en autopistas del atlántico
que

comparando

eso le parezca todo un triunfo

12 comentarios:

VELPISTER dijo...

por muchos niños, no hay nada que hacer, es igual de triste...
el triunfo es la poesía,
un abrazo

verónica dijo...

sí, es un refugio,y "me da muchas satisfacciones" pero, por desgracia, no es un triunfo...

abrazos

Verónica Ruscio dijo...

El triunfo es el poema, coincido.

verónica dijo...

vale, vale, es lo que intento...¿pero el hecho de convertir todas mis miserias en poesía me convierte en triunfadora?¿aunque mis poemas sean malos?ya no me siento especial por escribir poemas, hay millones de personas que también lo hacen, y muchas de ellas mejor que yo.
construir poemas es lo que más me gusta en este mundo, pero tampoco tiene mucho mérito, me sale solo.
aunque si este poemas no me gustase nada no lo pondría aquí, claro.

¡gracias por los ánimos!

Verónica Ruscio dijo...

Ahora leo tu comentario y pienso en lo que escribí en mi diario ayer. Creo que estuvimos en sintonía con los ánimos.

Pero lo pienso en frío y creo que sublimar, transformar en arte, en poesía, la miseria (como vos decís)... vaya, que no lo hace cualquiera.

Que muchos no lo reconozcan como es debido no resta méritos, así escribas en pantuflas, cambiando pañales y con los ruleros puestos. Hay mucha dignidad en el que escribe, en el que busca la belleza en las pequeñas cosas, en las cosas de todos los días, en lo que la mayoría deja pasar.

Cariños.

verónica dijo...

gracias, si es verdad, si estoy satisfecha con lo que escribo debería sentirme triunfadora...

gracias por los cariños y te envío también a ti.

Anónimo dijo...

Él era listo (supongo que lo seguirá siendo, al igual que tú)y también un genio (tú, eres genial)que ocupa una parte importante de tu creación poética, quizás también ocupe una parte, no tan importante, de tu corazón...
Me cuesta pensar que sólo te sirva como inspiración poética...
María

verónica dijo...

gracias por lo de genial;)
te juro que sólo como inspiración poética!
qué peligro esto de tenerte de testigo de mis recuerdos...pero ya ves que son sólo el material base para luego exagerar, mentir e inventar.

besos

Maria A. dijo...

Hola Verónica,

Enhorabuena por tu poema, me gusta mucho y me hace pensar y sentir que es de lo que se trata, ¿no?

Decirte, aunque no sé si es consuelo, que en mi opinión el trabajo es sólo trabajo y, aunque dependemos de ello porque necesitamos dinero para sobrevivir en esta sociedad, eso de que "el trabajo dignifica al hombre" es una falacia. Lamentablemente perdemos demasiado tiempo en ello y todos tenemos en la vida otros intereses que son los que de verdad nos importan.

Estoy segura de que con tus capacidades puedes encontrar la fórmula para subsistir sin tener que dedicar 8 horas al día a estar en un peaje de una autopista, o en una oficina.

¡Ánimo!

Verónica Cernadas dijo...

Hola Maria A.
Gracias por tus palabras. Estoy de acuerdo, el trabajo es un mal necesario. Cuando lo tenga dedicaré demasiado tiempo a quejarme de él, pero de momento...
Ojalá sea verdad que antes o después uno consigue lo que se propone.

Saludos!

Rocío. dijo...

Pues yo nunca he sentido el instinto maternal,ni creo que haga falta un niño,en tu vida para ser feliz,eso no quiere decir que no me gusten los niños,me encantan,y paso horas con los niños de mis amigas,algunos de los cuales hasta han tenido habitación en mi casa,cuándo eran pequeños,y hasta de mayores,pero no creo que te haga falta poner niños en tu poema,para que no sea triste.
tampoco me gusta,cuando hablas de los trabajos de dependientas o telefonista,como si tambie´n fuesen tristes,vamos yo he trabajado de telefonista muchos años,y nunca lo he pasado mejor,estaba encantada,y mi vida era una feria,también fui dependienta y lo pasé y me sentí bastante bien,la verda no entiendo que se pueda sentir uno mal,por ser dependienta.

Verónica Cernadas dijo...

Rocío, el poema habla por sí mismo.
No tienes que pensar como yo, no tienen que ponerte triste las mismas cosas.